Τρίτη, 5 Οκτωβρίου 2010

LAS IMPORTANCIA DE LAS PROPUESTAS DEL DUQUE GEORGE II Y SU COMPAÑÍA

El trabajo a nivel teatral del Duque de Saxe-Meininger, Jorge segundo II, fue como bien se sabe elemento precursor en varias áreas del arte teatral, específicamente en la escenificación. Desde la fidelidad, con la que el Duque se apegaba al texto dramático en el montaje de las obras, para así otorgar al público una representación cargada con la intención primera del autor del mismo texto, hasta toda la Logística y producción que englobaban sus espectáculos, configuraron en buena medida lo que hoy conocemos como una producción de teatro en Occidente. De tal modo que a mediados del siglo XIX, en Alemania, la compañía de los Meininger dio paso a una nueva vía donde el teatro era concebido en una obra de arte unitaria, global, armoniosa; donde cada una de las partes era tan importante como la otra, es decir: una estructura. Así, la relevancia radica en tal punto en: la estructura teatral, pensada en su escenificación, la dirección del sentido estético del lenguaje escénico, en cuanto a escenografía, y todos los elementos de la obra y evidentemente el manejo de los actores, el movimiento mismo, la interacción y una de las más importantes modificaciones que hace Jorge II, es de igual modo la de romper con la idea de actores figurantes y divos, y es que para el Duque, el actor tenia que ser versátil; capaz de interpretar cualquier tipo de papel que se le llegase a presentar, así que el trabajo actoral en ese momento también torna de sentido. Se dice que con las labores artísticas y de gestión de los Meininger comienza una idea my concreta y la realidad de aquel rol del que hoy conocemos como director de escena, ingeniro del lenguaje de la representación. Asimismo, en esa misma línea discursiva, aquella idea de la unidad de Alemania, se encuentra tan presente en Jorge II, como en otros pensadores de aquel tiempo, manifestando tal punto en sus trabajos artísticos, un arte completo, que tome elementos de otras áreas desde su planeación hasta su ejecución. Y es que todo lo anterior, no sólo involucraba lo estético, aquella actitud, o carácter de investigación y aplicación de elementos hasta de otras ciencias presentes en el Duque de Saxe-Meininger a mediados del siglo XIX, responde, en efecto, al llamado ético, al proceder del trabajo individual y en conjunto, es decir, que lo traslada a un plano de acciones en función de resultados específicos, pero a modo de buscar un correcto proceder mediante la reflexión y la comprobación de estos, a saber, un plano ético. Es este entonces un diapasón que recorre lo vivencial ya hacia una forma muy específica, particular e innovadora de la vida del actor y del hombre de teatro, un modo de encaminarse al profesionalismo de la vida teatral. Aquí se puede decir que para el teatro de Occidente, la representación, la idea y realidad de la compañía teatral torna su significación en el plano social, y gracias a la inteligencia del Duque este ganaría prestigio y se dirigiría por otras miras, y senderos en los años que le siguieron dentro del la creación, la intencionalidades y finalidades del presente arte.
Roberto Fernando Tarratz Rodríguez












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