Σάββατο, 5 Δεκεμβρίου 2009

AH, QUE TÚ ESCAPES

Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no querías creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.
Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.

José Lezama Lima

Comentario: un instante, brevedad, momento neto, como parte de un todo y en la percepción, que otra cosa sino una mera construcción de imágenes que de golpe llegan para después anclarse a un cuadro en busca de un panorama para detallar lo visto y sentido. El lenguaje pocas veces explica, lo que las cosas son, pues éste no es absoluto, y en ningún sentido verdaderamente universal. Dos formas hay en general de apreciar el mundo, a saber, en el concepto y en la sensación, las das funciones anteriores, unidas, ya generan un conocer habitual, pero en él hay varios grados y formas de entregarse a los datos de los objetos, y a las distintas maneras que estos se ordenan en la conciencia. Al leer este poema poco tiempo da para razonar, en el instante de la lectura, pues la imágenes creadas en la mente al adentrase al texto me llevan a lugares difícilmente definibles. Lo que se da en este poema son impresiones de totalidad, rozando un devenir, o por lo menos, el juego entre el flujo del tiempo y la estática voluntaria que selecciona el instante, y lo trasforma en vivencia personal.


Roberto Fernando Tarratz Rodríguez


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