Παρασκευή, 2 Νοεμβρίου 2007

SEMBRADOR




El sembrador sembró la aurora;

su brazo abarcaba el mar.

En su mirada las montañas

podían entrar.


La tierra pautada de surcos

oía los granos caer.

De aquel ritmo sencillo y profundo

melódicamente los árboles pusieron su danza a mecer.


Sembrador silencioso:

el sol ha crecido por tus mágicas manos.

El campo ha escogido otro tono

y el cielo ha volado más alto.


Sembraba la tierra.

Su paso era bello: ni corto ni largo.

En sus ojos cabían los montes

y todo el paisaje en sus brazos.





Carlos Pellicer

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