Τρίτη, 30 Αυγούστου 2011

UN PROCESO ELEMENTAL



México y su desarrollo dentro del panorama contemporáneo



desde el fomento, reflexión y vivencia de una cultura



axiológica proyectada conscientemente









"...Quien ha visto la Esperanza, no la olvida.



La busca bajo todos los cielos y entre todos los hombres.



Y sueña que un día va a encontrarla de nuevo,



no sabe dónde, acaso entre los suyos.



En cada hombre late la posibilidad de ser o,



más exactamente, de volver a ser, otro hombre”.



Octavio Paz


















Introducción



Plantear los senderos que debe tomar un país es complejo, y si comprendemos ese fenómeno a primera instancia, resulta una aventura tal, que parece un tema tan extenso e imposible de resolver en unos cuantos apartados. Por esa razón hay que tratar de localizar los puntos clave que conduzcan a las esencias de la problemática que se ha tomado a consideración: la que se encamina en tratar de resolver el sentido de México como un país que pretende proyectarse en el mundo mediante un desarrollo mayor al que ha tenido hasta la fecha; un proceso de mejoramiento que engloba distintos sectores dentro de su estructura económica, social y esencialmente humana, pues desde los hombres se construyen la sociedades. El proceso de cambio depende tanto de la idealidad como de la realidad, de los hechos y de las vías a seguir. Hay entonces que trazar las metas, ya que los procesos de cambio a conciencia se generan con mayor precisión y durabilidad, permanencia. La identidad juega un papel fundamental en la transformación de México, la individual y colectiva, y ante todo el cambio de actitud y visión que los propios habitantes del país tienen de su día a día. Así, la significación del pasado, la concientización del presente y las metas a conseguir deben conjugarse para más que generar comparaciones con otros países, buscar la manera por la cual, mediante la transformación, llevar a un plano trascendente lo propio, o sea, que de manera natural se puedan producir procesos, ya que se buscan cambios graduales y estables, en coexistencia pacífica con cada una de las partes que comprende tal proceso. Es entonces un cambio genuino en el sector productivo, activo, de la sociedad, desde la comunidad toda. Lo que se requiere es entonces el fomento en una cultura de transformación que parta desde la educación de valores básicos y esenciales: la paz, la cooperación, la responsabilidad, el respeto, la libertad, la tolerancia, el amor y la honestidad . Partimos de la premisa de que sólo desde una base estable se pueden generar cambios reales, sólidos, lúcidos, viables en tiempo y espacio, en mejora constante, real.












I. El desarrollo entendido como trascendencia de la naturaleza






La optimización de un proceso de desarrollo se encuentra en la exploración; ensayo y error, en la experiencia y en la reflexión asidua. Hay dos formas de plantear la realidad y su problemática: la visión descriptiva y la prescriptiva, la que propone, y la que diagnostica. El desarrollo entendido como trascendencia de la naturaleza se comprende desde la razón de ser de las cosas, sus causas: de lo que está constituida una cosa, su forma, aquello que lo ha ocasionada, y su finalidad. En lo práctico, cuando un individuo descubre su potencial axiológico, lo proyecta en la realidad, y en la interacción comunitaria se dan los procesos de trasformación de estabilidad y mejoramiento, pues la base se encuentra cimentada por un ejercicio interior real, y si ello se da en conjunto podría gestarse una dinámica proyectiva tendiente a la durabilidad. Así, cuando la razón de ser de las cosas, y el reconocimiento de ellas, le han dado una estocada al entendimiento y se activa al unísono la voluntad, es ya una obligación, un menester, dar cabida a la actividad necesaria que motive y construya un espacio y las oportunidades idóneas para vincular, cimentar y proyectar propuestas y acciones expresivas y de participación. Eso partiendo desde lo netamente humano, lo individual, y por ende llegar a lo grupal.






1.1. Acerca de un desarrollo en latinoamericana desde el marco contemporáneo



La visión del carácter en Latinoamérica dentro de su desarrollo global, de su pensamiento, ha sido en buena medida comparativa, o sea, ha partido de definirse en la medida en que observa a las demás naciones del mundo y en referencia a ello se determina. En América del Norte, la tendencia navega más hacia el pragmatismo , pero ciertamente el latinoamericano tiene una caracterología particular, y en México como en cada país, existe obviamente una forma construida a consenso de responder ante las circunstancias, actitud hacia la vida, una filosofía de vida, de abordar las circunstancias del mundo. La identidad de un pueblo es en parte construcción histórica y ejercicio ontológico. También la otredad es un principio ineludible de identidad, eso y las circunstancias . Lo más natural, y en buena medida la reflexión reafirma ese dato espontáneo de que la diferencia cultural es accidental en el hombre, la identidad cultural es real, pero el estudio del hombre debe partir de su esencialidad, y así comprender el significado y sentido de las discrepancias entre los hombres del mundo. Con lo anterior se detecta la realidad de los derechos humanos y su aplicación dentro de la comunidad, así como del desarrollo igualmente humano…”Los defensores del desarrollo humano consideran que las instituciones deben tener como finalidad la obtención de resultados concretos para todos y cada uno de los miembros de la sociedad, un objetivo que se consigue mediante la persecución de fines comunes basados en valores sociales”. (Marchesi; Sotelo, p 171). De tal forma que el desarrollo en Latinoamérica debe partir no de una visión comparativa sino como trascendencia de lo natural, de su identidad, y de que los individuos de la región en cuestión se sepan y sientan facultados y capacitados con un vasto potencial en tanto, que son hombres o que participan de la humanidad toda.






1.2. México, Identidad, desarrollo y cambio



El sentido de saberse mexicano, de compartir una identidad, una cultura y de tener metas en común, lleva a comprender la identidad ya en un sentido general, la unión de la realidad humana puesta al servicio de una voz que condense un sentimiento unitario y claro en cuanto a su construcción. Pero el significado concreto de identidad parte del ser humano, de su naturaleza. La cultura, suma de bienes tangibles e intangibles, de metas especificas en común, y anhelos compartidos, versa acerca de intencionalidades del espíritu humano, de la inagotable voluntad prístina y creadora de situaciones, desde el gozo hasta el éxtasis intelectual neto. Así la configuración de una identidad cultural y de progreso, de desarrollo en América latina y especialmente en México se debe rastrear quizá, en programas que conjunten: la ciencia, el avance industrial y la educación en humanísticas prácticas como la ética . El énfasis sobre la importancia del desarrollo humano y la toma de conciencia de las herramientas básicas de un pensamiento de corte ético afianzado desde la juventud parece ser actualmente uno de los tantos factores imprescindibles para generar una visión estimativa adecuada sobre lo que significa ser humanos, latinoamericanos y mexicanos. Así desde esa reflexión básica entablar relaciones de concordia y filialidad. Y es que la identidad nacional es carácter, ideología, sentimiento, afinidad con algo, llámesele sujeto u objeto, comunidad toda.






1.2.1. La identidad como valoración de una realidad compartida y fines en común



La identidad dentro del fenómeno humano se da en varios niveles, desde el profundo o esencial, hasta la esfera del dinamismo o la contingencia. Así partiendo desde el auto-descubrimiento y el estudio de lo que hace a los hombres ser lo que son, es decir, de su esencialidad, se encamina ya la configuración de su realidad como seres partícipes de una sociedad con un conjunto de formas de convivencia en común. De tal manera que para entender la identidad cultural de una nación deben si no falla el sano juicio de comprenderse qué es lo que hace iguales a los hombres, para que de esa manera la experiencia de los valores, que se dan el la interacción con el otro, en la práctica o en la auto-afirmación como individuos, se encuentre cargada de una reflexión sincera, seria y ante todo trabajada. Porque la identidad de los pueblos nace desde los anhelos y la aspiraciones de los individuos, entre más se conozcan a sí mismos los hombres de una nación, más sólida o estudiada será , tal identidad, el conjunto de particularidades.






1.2.2. El desarrollo individual y colectivo dentro de una entidad cultural



El desarrollo se puede entender, hablando de un país a grandes rasgos de dos maneras: con referencia a sí mismo en el tiempo y el espacio, o en referencia con otros países y con las mismas nociones marcadas con antelación. “También la evolución de la sociedad se ha hecho auto-consciente. Un país subdesarrollado tiene que decidirse sobre la clase de sociedad en la quiere convertirse” (Robinson, p 127). Desarrollar algo implica el despliegue de sus propias facultades, la actualización de sus potencias, pero sobre todo el conocimiento de sus capacidades . ¿Cuáles son las capacidades de un país como México? Con seguridad son muchas, y esas capacidades emprenden su andar desde los que construyen al país, desde los mexicanos. Entre más capacitados estén los mexicanos, más capaz será el país . El todo es la suma de sus partes. Para que México se desarrolle como país con referencia a su pasado y en la actualidad y en comparación consigo mismo y con otros países tal vez se requiere de un cambio de actitud hacia la vida de sus individuos, de los mexicanos, ver la realidad con otras lentes, porque es cierto que las cosas son algo determinado bajo un aspecto y en un sentido, pero también hay que tomar en cuenta que “no son las cosas las que nos afectan sino el sentido que les otorgamos”. Y es que “Lo “bueno para el hombre” no es algo dado inmediatamente a la percepción humana, sino algo que debe ser descubierto por el individuo en una exploración cooperativa con sus semejantes en el seno de unas instituciones sociales justas” (Marchesi; Sotelo, p 171). Sucede que cuando un individuo descubre su potencial axiológico, lo proyecta en la realidad, y en la interacción comunitaria se dan los procesos de trasformación de estabilidad y mejoramiento, pues la base se encuentra cimentada por un ejercicio interior real, y si ello se da en conjunto podría gestarse una dinámica proyectiva tendiente a la durabilidad.






1.2.3. El cambio como perfeccionamiento individual y nacional



El cambio puede abordarse desde diversas ópticas, pero si partimos desde el estudio del ser, de un cierto tipo de ser mexicano, tal proceso empieza en el estudio de nosotros mismos. Partir del lo esencial de ser humano en tanto ser humano; sus facultades y potencialidades, de ese punto partir hacia lo accidental y circunstancial. Por otro lado hay un cierto tipo de identidad, una grupal, es el sentimiento filial que une a una comunidad, a una nación. Lo esencial y lo fenoménico, lo particular y lo general, lo teórico y lo práctico no son cosas incididas por naturaleza sino por distracción humana. Es un interés que crea el desinterés, es decir, una atención que centraliza y olvida todo aquello que no coincide con la vía seleccionada, en todo caso no se tendría que olvidar sino; fluir y compaginar, trasformar, buscar la unidad siempre existente en las cosas. El desarrollo de las cosas del mundo en conjunto con el desarrollo humano. Participar en la construcción de cursos que muestren el potencial humano, y el potencial de México como país que se puede proyectar a nivel mundial, partiendo desde la realización de sus potencialidades, es decir, desde la educación axiológica vivencial de sus habitantes y desde la utilización de sus recursos creando dinámicas de interacción a favor de un desarrollo económico que parte de políticas culturales de fomento ético, que hagan a los individuos gestar la industria nacional desde la trascendencia de lo propio. La producción de un panorama de desarrollo nacional, nace al parecer de la concientización, y de una historiografía personal, una retrospectiva, una mirada al interior, o concientización y un proceder que vislumbre y notifique caminos y modos de engendrar los senderos individuales hacia metas especificas para un entender cultural, social y hacia las formas del proceder político. La cultura se proyecta como suma de individualidades. La configuración de la identidad de un pueblo o cultura es parte de un entender individual, de un proceso histórico, de un factor ontológico, de una concientización de tales puntos y de la accidentalidad del mundo empírico, de la noción de un cierto tipo de “aquí y ahora”.









II. El desarrollo en México a partir de un programa cultural de fomento axiológico en sus habitantes: el hombre, educación, cultura, sociedad y economía.









2.1. El individuo y la concientización de sus propiedades y facultades



Los hombres son libres por naturaleza, una libertad que engloba distintas áreas, pero se requiere de la observación, la reflexión profunda y el análisis sincero para llegar a una conclusión tan elemental y esencial. Para descubrir las leyes de la naturaleza se requiere de estudio, de auto-determinación y de auto-gestión . De esa forma, en tanto que el hombre es ser de sociedad, de ella se nutre y a ella vuelve, la interacción, y retroalimentación necesaria y natural, se requiere, pues de conciencia personal y mucha visión para interactuar con las cosas del mundo. En referencia a esa transformación en el hombre comenta: (González, 2001) hay que “luchar sin descanso por cambiar el mundo, pero no con un cambio puramente superficial de sistemas económicos, sociales o políticos, sino con una trasformación interna de las razones y motivaciones del hombre”. Es por ello importante que los hombres conozcan sus propias capacidades para así generar concientemente un funcionamiento óptimo dentro de la realidad de un desarrollo humano en sociedad, y desde tal punto proyectarse en la construcción de un panorama social distinto, idóneo a nivel comunitario y nacional. “El crecimiento promueve el desarrollo humano a medida que la base de recursos se amplía, en tanto que un mayor desarrollo humano genera más crecimiento a medida que una población más sana y educada contribuye a mejorar el desempeño económico” (Ranis; Stewart, 2002). La concientización de los que nos corresponde como seres humanos es básica para la actualización del extenso potencial humano. Se trata de la captación y el discernimiento de lo propio del hombre y sus valores. Desde el plano axiológico se proyecta una fuerza de ejecución que desarrolla el valor. En cierto modo es una búsqueda del deber-ser del hombre, e implica la toma de conciencia de la diferencias accidentales que hay entre los hombres pero también de aquello que los hace iguales, la esencia humana. La esencialidad en el hombre es la base de una cierta universalidad, no meramente nominal sino ontológica. Con este entender la re-valoración de lo humano, y de lo mexicano, toma otro sentido.






2.2. La Sociedad, el Estado, la iniciativa privada y los individuos en convivencia democrática comunitaria.



Dentro del plano cultural el hombre se torna conciente de que mediante la intencionalidad más innata del espíritu humano modifica las cosas del mundo, da de su ser, le aplica aliento al mundo sensible, a los fenómenos de la cotidianidad, es la razón más evidente de un quehacer racional de índole creativo y de participación. Queda de los jóvenes mayormente, que con formas frescas, ingenuas, pero en ocasiones libres de prejuicios, interactuar y proyectar caminos para la construcción o configuración de un proyecto unitario de construcción, de identidad, una gestación de modos y formas de interacción y realización cultural. Con ese planteamiento se entiende una sociedad democrática, donde la participación sea la base de la estabilidad comunitaria y la generación de la actividad democrática. La realización de programas entre una mancuerna que comprenda al sector privado y a la federación. Al estado le compete el fomento del desarrollo humano y también brindar la libertad justa para que se genere la dinámica óptima por parte del sector que engloba a la iniciativa privada. Fomentado el estudio de una cultura rica en valores se brinda por la naturaleza misma del encuentro con estos bienes, una formación en la esfera ética, en nuestra escala de valores, en la formación como ser humanos y en las relaciones con los demás seres de la sociedad humana. Cada identidad cultural, es una afirmación de sí misma. Un comunicarse con el otro, un sistema de significación y representación ante las cosas del mundo tangible, al igual que dentro de la esfera intangible, tan fundamental en la compresión de la cultura, pues toda ella depende de la intencionalidad y de las facultades espirituales del hombre, entendidas como aquello que proviene de su intelecto, para generar así una cierta modificación en la cosas materiales del mundo, el cambio parte desde la cooperación en función de finalidades especificas. La cultura, es también principio de identidad. Y parece que sólo se puede llegar a un desarrollo pleno partiendo de lo que somos por naturaleza, no imitando modelos que nos son ajenos . Desde el presente punto de vista la propuesta es la generación de la cultura del valor, del auto-conocimiento. Modelos educativos que desarrollen al hombre para avanzar en sociedad y crear formas que impulsen los demás sectores de la realidad social. Una educación en valores, se traduce en un conocimiento de lo que es el hombre, de su naturaleza, y realidad, para llevar sus acciones hacia la virtud, hacia un proceder acorde a su deber-ser. Desde los jóvenes se debe impulsar el cambio, pues, siendo actores partícipes de la educación presente, desde esa realidad, somos la generación del verdadero cambio por un país de primer orden. “Para ello el Estado democrático debe tener siempre presentes los cuatro grandes principios de la política social en beneficio del pueblo: el de pluralidad, el de la solidaridad, el de subsidiariedad y el de desarrollo” (González, 2001). Si tomamos en cuenta la noción de que el hombre no es perfecto sino perfectible y que actualiza sus facultades en tanto que se conoce y fomenta su andar conforme a su naturaleza, entonces la aplicación de valores indispensables es desde la experiencia personal, de su concientización, de la ejecución de virtudes desde el habito bueno, la acción en equilibrio justo y por ende de la acción constante encaminada hacia metas fijas y concientes, lúcidas. Así la experiencia axiológica, es fundamental para que el individuo genere la actitud básica en el establecimiento de relaciones con edificios sólidos dentro de la convivencia a nivel humano. Para cambiar se necesita disposición. Es cierto que el mundo fenoménico es contingente, contrario a lo esencial que hay en el hombre. Lo accidental en el hombre por su misma naturaleza cambia, pero es muy diferente un cambio a conciencia que uno repentino o desapercibido, y más cuando tiene que ver directamente con la realidad próxima o con el sujeto en cuestión. Un cambio voluntario, prudente, virtuoso que nazca desde el hábito bueno, desde una esfera ética trabajada siempre será más duradero y eficaz, que lo pragmático, y que lo funcional pero sin sustento real.









III. Dinamismo, sociedad y estrategia: la práctica expresada en posibles actividades y propuestas efectivas.






3.1. Diseño de un programa de transformación en el país: la cultura del cambio desde lo axiológico y el fomento por el desarrollo humano.



El plano contemporáneo ofrece sin número de posibilidades y caminos a elegir, dentro de la dinámica de desarrollo mundial. Lo cierto es que la premisa es la educación como ya se ha comentado, el fomento a una creación de una cultura humanística aunada un certero desarrollo político, económico y social y la producción de políticas públicas centradas en bases viables, objetivas y pensadas en el crecimiento individual para que desde ese punto se geste fuertemente el pilar de un país con un desarrollo económico sólido y durable. No es una carrera donde gane el que llega más rápido sino el que resiste más, y México ha resistido. Se requiere de ese impulso, de ese crecimiento, uno que nazca desde actos virtuosos en el individuo, para generar un plan de desarrollo en todos los ámbitos de la vida en sociedad . “Es decir, ya no es tan importante el enfrentamiento entre el mercado y el estado (no es necesario en absoluto), sino diseñar un nuevo camino donde lo prioritario sea el hombre” (Marchesi; Sotelo, p 114). En ese sentido hay que considerar que el trabajo dignifica al ser humano, pone en actualización sus potencias, sus capacidades innatas. Los derechos del hombre deben ser respetados y sus obligaciones deben de cumplirse. Así la dinámica crea una bilateralidad, hombre-sociedad, proyectada hacia un campo de convivencia multilateral entre el individuo y el flujo social, la otredad. La permanecía del orden y el cambio, surgen de un funcionamiento social a conciencia en coexistencia pacifica con el deber-ser del individuo, de su finalidad como ser humano, racional y de la sociedad, a la vez del estado como hegemonía y vigilante de la fuerzas de orden público y del político en consonancia equilibrada con el sector privado.






Etzioni, sociólogo americano, es un comunitarista que presenta la “tercera vía” como medio para llegar a una buena sociedad. Esta buena sociedad se consigue cuando se logra equilibrar autonomía y orden, se comparten valores comunes y se consigue la cooperación entre los tres sectores principales: comunidad, mercado y estado (Marchesi; Sotelo, p 187).






El dinamismo entendido a nivel humano y social implica varias cosas, primordialmente: procesos y relaciones. Esencialmente se caracterizan esos procesos por la propia noción que se tiene de ellos. Para (Marchesi; Sotelo, p 188) Etzioni propone que “solo las virtudes sociales, consideradas en su dimensión social y no individual, permiten el florecimiento de una buena sociedad. Las dos virtudes principales son la autonomía y la responsabilidad”. El mejoramiento social, en cuanto a dinámica es posible en tanto que lo social es una realidad, el mejoramiento, una realidad de direccionamiento y la estrategia, la aplicación de las facultes humanas encauzadas a un sentido determinado. Así, desde las posturas qua buscan comprender el fenómeno del retraso en Latinoamérica y concretamente en México se puede observar la gama de explicaciones y posibles soluciones para abobar el mejoramiento de las condiciones y la calidad de vida en el país. Desde la idea de que la cultura, una cultura de actitud especifica ocasiona los cambios a nivel económico , y no por el contrario, se entiende que el factor necesario e inevitable de la globalización ocasiona que los países funcionen a través de engranajes complejos . Lo cierto es que existen soluciones, y estas deben provenir esencialmente de tres áreas de la vida democrática: del estado, del sector empresarial, y de la sociedad en general, del ciudadano propositivo. Tal modelo tripartita engloba una realidad concreta en México, es tangible. La industria y la tecnología debe alcanzar nivel superiores pero siempre encaminados por una cultura de profesionalismo, es decir, un sentido anticipado, un proceder ético . Las instituciones educativas ciertamente deben entenderse como centros culturales, formadores de maneras de pensamiento y de acción. Debe existir la participación ciudadana en la toma de decisiones a nivel gubernamental. La pluralidad de un estado democrático, y la búsqueda de un proceder social equitativo están y debe estar apoyado en lo teórico, pero sus verdaderos resultados se dan en la experiencia, en la vivencia . Por eso la iniciativa está en la creación y el fomento de programas formativos, políticas educativas y culturales, y en la exploración de una interacción y equilibrio entre la justa intervención del estado y del sector empresarial en el país. La iniciativa privada y la inversión son imprescindibles pero tiene que haber una reflexión profunda sobre el manejo del país. Asimismo el desarrollo debe buscar el sostenimiento y el cuidado del ambiente , del entorno, pues los recursos tanto renovables como no-renovables son factor primordial para el impulso de la economía en cualquier país. Se debe entones trazar la creación de un conjunto de programas, políticas públicas de algunos órdenes primordialmente: buscar una alternancia entre la creación de un modelo económico de desarrollo gradual, con la noción de políticas públicas que busque una educación centrada en el fomento de individuos cultivados ricos en valores, y virtudes, y a la par de un sistema enfocado en dinámicas de economía de interacción con otros países a la vez de la obtención de recursos del propio país, y conjunción precisa entre los sector empresarial, el estado y la sociedad, una sociedad participativa que reúna un orden democrático y de intervención social efectiva. Promoción estatal y participación de la iniciativa privada en conjunto con el interés de la participación ciudadana activa, conciente y solidaria. Asimismo para crear un posicionamiento y pensar en una programación hacia la proyección mundial hay que visualizar que en esencia es cuestión de actitud . Quizá la respuesta a la pregunta sobre por qué México todavía no alcanza un desarrollo industrial óptimo con respecto a otros países del orbe, se encuentra en la caracterología del mexicano, en su actitud y disposición ante la vida. Los modelos educativos deben ir orientados a generar un impulso de cooperación productiva de posición y mantenimiento industrial que nos eleve por encima de las propias pautas con respecto al pasado. Generar una industria, y una dinámica con políticas públicas concretas, enfocas a la educación y a centrar la atención y el trabajo en los recursos más propios y eficaces del país, depende también en gran medida de la generación de espacios para el debate y la reflexión sobre estos temas, dialogar y actuar para dar vida a los ideales de un cierto proceso social, porque desde que se entiende que el hombre se descubre a sí mismo y al mundo, se presupone una dinámica de procesos y de progreso con referencia a uno mismo y a los movimientos de la realidad y por ende de la sociedad, a la reciprocidad natural de la vida humana.









A modo de conclusión






Se pueden predecir mediante leyes las tendencias, y los comportamientos de orden social e individual, esa es una forma de encauzar el movimiento del país, pero el fomento hacia el contentamiento y desarrollo individual, es la base de la transformación social. Una entidad cultural, es la suma de voluntades proyectadas en expresiones conjuntas. Se requiere que cada sujeto social traslade a su conciencia, lleve a la vivencia y proyecte una escala rica en valores y que por ende ostente un claro auto-conocimiento, para así crear una cultura de la cooperación y solidaridad en pos de un desarrollo que busque impulsar al país como una entidad cultural que desde su esencia se mire en el mundo contemporáneo como plena, sana, vital, productiva, funcional y siempre en desarrollo continuo . Por esa razón lo importante bajo ese aspecto es la dedicación de una educación conciente desde temprana edad, un fomento a los valores, al cultivo de estos, y de la atención por el desarrollo y de antemano captación de esa esfera axiológica de configuración humana, pero primordialmente de su concientización, y particularmente desde la juventud. Con esas bases llevar a nuestro México, desde lo que le es propio hacia la trascendencia.






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Roberto Fernando Tarratz Rodríguez















































































































































































































































































































































































































































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