
Τετάρτη 31 Οκτωβρίου 2007
Dhammapada las enseñanzas de Buddha
El siguiente poema proviene de las enseñanzas del Buddha. Si bien, él -Gautama- no escribió nunca algún tipo de texto, sus discípulos recopilaron ésta sabiduría y la trasladaron a un compendio de escritos. Éstos fueron titulados literalmente “las tres canastas”:
EL NECIO
¡Qué larga es la noche del centinela!
¡Qué largo el camino del viajero cansado!
¡Qué larga la circulación de las vidas
para el necio que pierde este camino!
Si el viajero no puede encontrar
maestro o amigo que lo acompañe,
mejor es que viaje solo
y no en la compañía de un necio.
“¡Esta es mi familia, mi fortuna!”
Así se complica la vida el necio.
¿Cómo va a ser dueño de familia y fortuna
si no es siquiera dueño de sí mismo?
El tonto que sabe que es un tonto
no tiene mucho de tonto;
mas el tonto que se cree sabio
realmente está perdido.
¿ Acaso la cuchara prueba la sopa ?
Un necio puede vivir toda la vida
en la compañía de un maestro
sin comprender jamás el camino
Pero si has despertado ante tu maestro,
en un instante captarás este camino
como la lengua capta el sabor de la sopa.
El necio es el peor enemigo de de sí mismo:
sus malas obras producen amargos frutos.
¿Qué caso tiene hacer cosas
de las has de arrepentirte luego?
no es necesario vivir con tantas lágrimas
Haz sólo aquello que te haga bien,
que te dé felicidad y no remordimientos
¡Cólmate de alegres recompensas!
Por un momento los errores del necio
parecen buenos y dulces como la miel,
pero al final rinden frutos amargos.
Ya puede el necio por meses ayunar,
comiendo con la punta de una hojita;
de poco le vale junto al maestro
cuyo alimento es el camino.
Porque las malas acciones
como la leche recién ordeñada,
no se echan a perder en un momento.
Su malicia permanece latente
como el fuego en las cenizas.
Todo lo que el tonto aprende
lo vuelve menos y menos brillante.
El conocimiento le parte la cabeza.
Mas de inmedianto quiere reconocimiento
quiere tener un lugar de privilegio,
quiere premios y sitios de honor.
“ Que todo el mundo sepa quién soy,
que me busquen para dar un buen consejo”.
Éstos son sus vanos deseos…
Éste su estúpido orgullo.
Un camino lleva a la riqueza y la fama,
el otro camino a la realización.
Ten esto en cuenta el desapego,
no los aplausos de los demás.
Τρίτη 30 Οκτωβρίου 2007
Lao Tse

“Solamente el que ha aprendido la dura lección de la humildad, de ser como las cosas son, con las cosas que no compite, a las que no se opone, ostenta la virtud que el permite convertirse en imán de toda criatura que
Lao Tse
Δευτέρα 29 Οκτωβρίου 2007
LAS PREGUNTAS DE KANT (Síntesis)
Malebrenche propuso una vez adentrarnos en el estudio del ser humano. Kant por su parte elabora cuatro cuestiones: ¿qué puedo saber? (Metafísica), ¿qué debo hacer? (Moral), ¿qué me cabe esperar? (Religión), ¿qué es el hombre? (Antropología). Kant menciona que “estas cuatro cuestiones o disciplinas se podrían reunir en la antropología porque las tres primeras revierten en la misma. De este modo la antropología filosófica o también llamada psicología racional, se dedica al estudio “concienzudo”, sistematizado, racional, del hombre. Los temas de prima importancia en esta disciplina son los siguientes: “el lugar especial que al hombre le corresponde en el cosmos, la comprensión de sus congéneres, su existencia como ser que sabe que ha de morir, su actitud de todos los encuentros ordinarios y extraordinarios, con el misterio que componen la trama de su vida”.
Heidegger defendió, que las preguntas de kant si bien esperan una respuesta determinada – posibilidad de conocer- también limitan el “conocer”, pues, suponen algo que no se puede conocer. El hombre se ve finito ante lo infinito. “Experimentamos constantemente lo que podemos saber, lo que debemos hacer y lo que nos cabe esperar y también es verdad que la filosofía contribuye al conocimiento de lo que experimentamos”.
La antropología filosófica misma puede proponerse como la tarea propia para el establecimiento de un fundamento metafísico o de las disciplinas de rigor filosófico. Una antropología filosófica legítima, valida ya, tiene que saber no sólo que existe un género humano sino también pueblos, diversidad cultural, apreciativa, perceptiva, no sólo el alma humana sino también caracteres, situaciones particulares en el hombre, circunstanciales. Así como también edades en la vida, periodos, ciclos, no sólo biológicos. Sólo abarcando, ahondando, sistemáticamente éstas y las demás discrepancias, sólo conociendo la dinámica, el ímpetu, que rige dentro de cada particularidad y entre ellas y sólo mostrando, desplegando constantemente la presencia de lo que nos compete como seres humanos, se podrá tener, ante los ojos la totalidad del hombre. El hombre transita por el estrecho sendero que lleva del nacimiento a la muerte, la dualidad existencial necesaria; prueba lo que nadie que no sea él puede probar; la lucha con el destino, la rebelión y la reconciliación y en ocasiones, cuando se junta por elección con otro ser humano, llega hasta experimentar con su propia sangre lo que pasa por los adentros del otro. De ésta manera, por su esencia, el conocimiento sobre el hombre en un sentido filosófico es en sí la reflexión sobre sí mismo.



