Κυριακή 18 Σεπτεμβρίου 2011

“EL CARÁCTER, Y LA VOZ DE LA JUVENTUD”

“EL CARÁCTER, Y LA VOZ DE LA JUVENTUD”

“El fomento del pensamiento reflexivo, su aplicación en acciones virtuosas, una actitud humanista para orientar las ciencias y más filosofía para dirigir la vida, eso es entonces: esencialmente de lo que hablamos”.



“El verso ha de ser como una espada reluciente, que deja a los espectadores la memoria de un guerrero que va camino al cielo, y al envainarla en el sol, se rompe en alas”.
José Martí


INTRODUCCIÓN.

· "El libro es fuerza, es valor, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor". Las palabras de Rubén Darío, artífice del modernismo y con ello, también participe de la construcción de la identidad Latinoamérica a nivel cultural, al igual que José Martí, dos precursores del sonido proveniente del romanticismo alemán, sirve esencialmente para comprendernos hoy en día como sociedad, pues así desde lo general entendemos lo particular, desde una óptica de fomento en el campo axiológico del ser humano, desde los valores tano a nivel teórico como en un aspecto práctico, entendemos el lógico orden de las cosas, o sea, que todo nace de desde el estudio y la reflexión asidua. Se trata, pues, del conocimiento, sí, pero más allá de ello: del pensamiento reflexivo, de fomentar su aplicación, una actitud humanista para orientar las ciencias y más filosofía para dirigir la vida es entonces esencialmente de lo que hablamos. Del estudio de uno mismo; de verse a uno mismo, para así mirar al otro como un elemto imprescindible dentro de las dinámicas de que nos presenta la vida, se habla entonces de cooperación y no de competencias.


ENLACE.

· ¿De qué forma, nos veríamos a nosotros mismos como mexicanos, sin comprendernos primero siendo integrantes de una identidad que comparte, para empezar; una misma lengua? Pero con más con exactitud seria comparar, a ciencia cierta, la naturaleza de lo que implica, asumirse como ciudadano libre y con la capacidad de aportar como actor social, desde la palabra hasta los actos cargados, la más precisa y eficaz virtud o por lo menos buscándola, desde el estudio asiduo, la práctica y técnica constante, de lo que verdaderamente significa ser un ciudadano con carácter de actor social, en busca del fomento a la identidad desde la investigación en un plano netamente cultural, es decir, el fomento por los valores más esenciales del ser humano. Así, el carácter, y la voz de la juventud, deben de nacer, atendiendo al sano juicio, desde el estudio constante de uno mismo, desde el fuego interior que motiva el empleo de las herramientas más esenciales en los seres humanos: la contemplación, la reflexión, el discernimiento, los elementos más esenciales de la filosofía. Y desde tal premisa, emprender vuelo hacia las distancias más precisas, es decir, encaminarnos conscientemente desde: la voluntad, hacia el real y verdadero desarrollo del asombro potencial del saber humano. Es preciso entonces, centrar, pues, la atención, en la educación continua, en el mejoramiento de las facultades propias del hombre. Tales puntos, atraen, de antemano la atención de la juventud en nuestros días, la observación, comprueba ese dato, y es que, esa no sólo es una idea, sino un hecho, y más todavía una posible realidad en perfeccionamiento: la de un mañana donde se encuentre manifiesto, un lugar anhelado, es decir, un sitio donde se viva en armonía, desde la sonoridad más esencial de la voz, humana: es el canto del espíritu, la visión universal por el desarrollo de las ciencias humanas, de todo lo que comprende la esfera de la virtudes y el carácter humano, ciudadano, como participe de una sociedad armoniosa.


DESARROLLO.

1. El Ethos es un término de origen griego que en su acepción aristotélica significa carácter. Así, tal noción de una construcción del alma humana, del cultivo del hombre, desde la adquisición de una segunda naturaleza guiada por un conjunto de tendencias y respuestas ante las circunstancias del mundo se traduce en un proceder expresamente ético. El Ethos se expresa tanto en el arte como en la vida misma. Y es que la ilustración como movimiento cultural generó una revolución en todos los ámbitos sociales del continente europeo. La citada idea de Kant acerca de que: “la ilustración es el paso a la edad adulta en la historia de la humanidad”, representa un anhelo, y una idea de proceso, la historia de una narrativa que pretendía templar de una forma específica el alma, modelar la vida human

2. Así, la influencia del romanticismo y sus postulados permearon en los pensadores más renombrados del nuevo continente generando después movimientos propios, como el modernismo, que en sí mismo es un movimiento cultural propiamente latinoamericano, encontrando en Rubén Darío y José Martí a sus más destacados partícipes. Precisamente en la obra literaria de estos últimos se ven los ecos del romanticismo como notables contenidos axiológicos que encuadran, la postura y visiones propias del quehacer artístico, ideales y necesidades de los países latinoamericanos. El romanticismo en Latinoamérica se comprende más a profundidad desde la perspectiva del desarrollo del pensamiento en el continente. La creación de una postura filosófica en América latina colmó de disputas, acerca de la distinción entre lo propio del pensamiento europeo y el americano, el latinoamericano. La búsqueda de la identidad es tópico común y esencial en los pensadores del también llamado nuevo continente, que en el caso especifico de José Martí, se representan tanto en su obra literaria como en su vida. El sentir de una época en una región determinada, y las huellas de un movimiento cultural todavía en configuración, a saber, la filosofía latinoamericana, el carácter ideal y propio del latinoamericano. Un deber, pero primordialmente más allá de todo romanticismo, la idea de unidad entre los hombres.

3. Bien lo acotó, Martí, “patria es humanidad” y desde esa premisa se mueve el drama de la vida desde el entender particular del también llamado “apóstol” cubano. Pues, se da de tal forma una contracción de saberes, donde que se conjugan las funciones, las proyecciones necesarias de la internacionalización de la idea de patria, o mejor dicho, la visión, las características netas de un pensamiento universal. Así, en su texto dramático Abdala Martí aborda la figura del caudillo, del héroe que esta dispuesto a dar su vida por la patria. Martí escribió ese texto en sus años de juventud, y curiosamente desde temprana edad, el cubano refleja en tal escrito rasgos de su propio carácter, un heroísmo divinizado, una impulso cuasi natural de elevar el espíritu de su pueblo, de la patria, de la humanidad. Como expresa el propio Martí, en un fragmento de su poema dramático Abdala. Los anteriores, son escritos que recorrieron varias áreas, pero que estaban caracterizados por un eje rector: el de nutrir a los hijos de América para el mañana, no para cualquier mañana, sino para un futuro de conciencia continental dirigido hacia la igualdad del hombre y el ejercicio sano y pleno de su libertad innata y de sus derechos igualmente naturales. El interés por liberar a su país sino por trabajar para la formación de hombres que contribuyeran en cierta medida en gestar una nueva conciencia y actuar dentro de América latina. Dado el carácter de su obra, en la actualidad se considera a Martí como el impulsor de un nuevo filosofar latinoamericano, el precursor de un cierto reflexionar contemporáneo, y como el iniciador del modernismo.

4. El propio Rubén Darío, figura prominente del mencionado movimiento, alabó la obra del escritor cubano y a la vez le reprochó el que no hubiese dedicado más tiempo a escribir, a extender su obra poética. De esta forma el propio modernismo navega por las vías que emprendió Martí, a rastrear lo propio en el latinoamericano, aquello que nos diferenciaba del europeo y de los anglosajones de América. El pensamiento del prócer cubano en este aspecto es un reflexionar por las cosas que son parte de la vida concreta de los hombres del continente, de los hombres de Latinoamérica, las que rodean su vida y las que configuran su caracterología.

5. Actitud hacia la vida, un constante buscador de conocimiento, de saber, de luz que alumbrara los caminos de los hombres cegados por la ignorancia consciente e inconciente, voluntaria e involuntaria. En la actualidad la ideas de Martí resultan primordiales para comprendernos como seres dotados de la capacidad de realizar grandes empresas, acciones que exalten al hombre y también para estrechar lazos a nivel universal, de concordia, para entendernos como hermanos dentro de la vida, en el cosmos, para generar desde cada uno de nosotros un firme sentimiento de unidad a nivel universal. Es entonces ese ethos dorado de la juventud. Acciones virtuosas desde una juventud constantemente reflexiva en el México actual. Un proceso elemental. México y su desarrollo dentro del panorama contemporáneo desde el fomento, reflexión y vivencia de una cultura axiológica proyectada conscientemente. La interacción que se da en los jóvenes quienes como actores sociales y culturales, generamos formas nuevas y sendas para: promover, descubrir, re-valorar o proyectar, los bienes culturales, tanto inmateriales como materiales que configuran nuestra identidad a nivel humano, nacional e internacional y las instancias que favorecen e invitan a desplegar tales acciones de una forma óptima y eficaz

6. La razón, bien encauzada, llega a vislumbrar momentos de concordia entres los ser vivos del planeta. Con tal planteamiento, tomamos ahora lo más cercano, y con la noción de la libertad creativa, que nos es innata, podemos pues, los jóvenes diseñar y proyectar un futuro próximo, donde la cultura este verdaderamente presente en la acciones de cada uno de los que confórmanos la sociedad, es decir, desde lo valores encarnados, manifestados. Pues si la totelancia existe en tanto que hay individuos que toleran, así, mientras representemos en la realidad los valores, así, pues la cultura, y la identidad de la región, que es lo que nos resulta más próximo, de igual modo se construirá un entorno con un contenido axiológico real, verdadero. Es, por tanto, ese conjunto de esfuerzos y de realidades, lo que muestra como desde nosotros mismos damos vida en la realidad sensible, la conjunción de la voluntad y el don de ánimo, que construyen con ello una nueva visión, desde la actividades y el actuar cotidiano y el de esfuerzo mayor, a un sitio armónico de convivencia social. Y es que, de eso hablamos esencialmente: de la identidad latinoamericana, y nacional, desde la óptica, desde una sincera actitud filosófica, desde el estudio del alma humana misma.

7. Como jóvenes, e integrantes de una sociedad, nos corresponde de forma natural, opinar, reflexionar constantemente, pero de forma elemental, atañe, pues, a la razón el conocimiento justo de la cosas por sus causas, o sea: precisar, enfocar, acordar las ideas, que desde la incesante fuerza motora de la reflexión profunda se manifiestan en la realidad, con acción a favor de la cultura, de los valores, desde lo que no se percibe con los sentidos de forma mediata, hasta aquellos datos que nos producen deleite, en lo sensible. Si hablamos de de lo social y cultural, es mejor pensar desde lo que nos llega de primera fuente. Así, que ya con el dato de la experiencia, nos adentramos a una investigación y un ejercicio donde la razón es elemento imprescindible, para el desarrollo del cualquier temática.

8. Una tarde, contemplación de la naturaleza, y con tal ejercicio imaginativo, la sensación intima del goce elemental de la cosas del mundo, la reflexión, la meditación, las cosas del espíritu, esencias y la necesaria motivación de la proyección, y la construcciones de un panorama donde brille la luz del conocimiento, un lugar, en efecto, donde la voz presta y sonora de nosotros, los jóvenes retumbe, con los ecos provenientes desde la acciones, virtuosas y delineadas con los matices del estudio constante, con la fuerza que proviene de la investigación de una real y verdadera actitud de compromiso y un impulso propositivo ante la vida. Esa es la escena, que expresa, un tono sincero, donde la cultura, entendida como construcción de identidad individual y general guíen, los pasos, de nuestro quehacer en el mundo. Resulta, pues, necesario, actuar ante la vida, es decir, realizar acciones que, de antemano nos conduzcan por el camino del desarrollo a nivel humano, en múltiples aspectos, y desde tal óptica llevar al alma templada, con el saber de los valores vivencial izados, hacia actividades que nos armonicen como individuos integrantes de una sociedad. Desde tal punto, se da entendida como nos es inevitable la unión con las cosas de orden publico, ¿pues que seria del hombre viviendo en soledad? Una pregunta que queda al aire…Pues bien, que el saber filosófico, que la ciencia, nos de la respuesta. Mientras tanto, la reflexión profunda debe centrase pues, en cosas cercanas….Hay que templar el espíritu, elemental virtud. Acción del valor. Proceso del desarrollo individual. Definir lo cultural en el país desde las actividades juveniles. Una cultura de la democracia. Valores desde una cultura cívica, ética de la armonía, la convivencia y la concordia. De tal modo, que una realidad, es la importancia que tiene el hecho, de la participación de nosotros los jóvenes, en los eventos de carácter cultural, que promuevan, difundan, pero esencialmente que estén enfocados a motivar, a estimular la generación de una juventud que investigue. Ahora se proyecta mediante un ejercicio reflexivo y discursivo, una invitación para pensar sobre la creación de un mapa de acciones concreto, realista, sobre determinadas vías por las cuales conducir a México, a través de una comunicación prístina hacia nuevos caminos dentro del proceder cultural nacional, en cooperación. Obviamente, el cambio empieza desde nosotros mismos. Así lo ha sido, es y será, pues, seguimos el camino de la naturaleza de las cosas.

9. De tal forma que la trasformación, nace desde la interiorización, desde un proceso elemental, el cual, se gesta a partir del trabajo continuo, arduo, de auto-conocimiento y solidaridad, desde la manifestación de valores básicos para la convivencia humana, desde el establecimiento de una convivencia sana en lugares de sano esparcimiento y constante fluir. De esa manera se siguen los lugares óptimos para la educación, y la creación de una nueva cultura del discernimiento. Los anteriores son elementos de suma importancia para la nueva generación de actores sociales, culturales, y políticos del país. Lo que se requiere es entonces el fomento en una cultura de la transformación que parta desde la educación de valores básicos y esenciales, a saber: la paz, la cooperación, la responsabilidad, el respeto, la libertad, la tolerancia, el amor y la honestidad. Partimos, pues, de la premisa de que sólo desde una base estable se pueden generar cambios reales, sólidos, lúcidos, viables en tiempo y espacio, en mejora constante, real y transcendente. Plantear los senderos que debe tomar un país es complejo, y si comprendemos ese fenómeno a primera instancia, resulta una aventura tal, que parece un tema tan extenso e imposible de resolver en unos cuantos apartados. Por esa razón hay que tratar de localizar los puntos clave que conduzcan a las esencias de la problemática que se ha tomado a consideración: la que se encamina en tratar de resolver el sentido de México como un país que pretende proyectarse en el mundo mediante un desarrollo mayor al que ha tenido hasta la fecha; un proceso de mejoramiento que engloba distintos sectores dentro de su estructura económica, social y esencialmente humana, pues desde los hombres se construyen la sociedades. El proceso de cambio depende tanto de la idealidad como de la realidad, de los hechos y de las vías a seguir. Hay entonces que trazar las metas, ya que los procesos de cambio a conciencia se generan con mayor precisión y durabilidad, permanencia. La identidad juega un papel fundamental en la transformación de México, la individual y colectiva, y ante todo el cambio de actitud y visión que los propios habitantes del país tienen de su día a día. Así, la significación del pasado, la concientización del presente y las metas a conseguir deben conjugarse para más que generar comparaciones con otros países, buscar la manera por la cual, mediante la transformación, llevar a un plano trascendente lo propio, o sea, que de manera natural se puedan producir procesos, ya que se buscan cambios graduales y estables, en coexistencia pacífica con cada una de las partes que comprende tal proceso.

10. Es entonces un cambio genuino en el sector productivo, activo, de la sociedad, desde la comunidad toda. Lo que se requiere es entonces el fomento en una cultura de transformación que parta desde la educación de valores básicos y esenciales: la paz, la cooperación, la responsabilidad, el respeto, la libertad, la tolerancia, el amor y la honestidad. Partimos de la premisa de que sólo desde una base estable se pueden generar cambios reales, sólidos, lúcidos, viables en tiempo y espacio, en mejora constante, real. Se pueden predecir mediante leyes las tendencias, y los comportamientos de orden social e individual, esa es una forma de encauzar el movimiento del país, pero el fomento hacia el contentamiento y desarrollo individual, es la base de la transformación social. Una entidad cultural, es la suma de voluntades proyectadas en expresiones conjuntas. Se requiere que cada sujeto social traslade a su conciencia, lleve a la vivencia y proyecte una escala rica en valores y que por ende ostente un claro auto-conocimiento, para así crear una cultura de la cooperación y solidaridad en pos de un desarrollo que busque impulsar al país como una entidad cultural que desde su esencia se mire en el mundo contemporáneo como plena, sana, vital, productiva, funcional y siempre en desarrollo continuo. Por esa razón lo importante bajo ese aspecto es la dedicación de una educación conciente desde temprana edad, un fomento a los valores, al cultivo de estos, y de la atención por el desarrollo y de antemano captación de esa esfera axiológica de configuración humana, pero primordialmente de su concientización, y particularmente desde la juventud. Con esas bases llevar a nuestro México, desde lo que le es propio hacia la trascendencia.


CONCLUSIÓN.

· Valores que se toman, por su esencialidad en lo práctico: porque en tanto que los valores son objetivos, adquieren manifestación en la vivencia, concientización y captación, desde estos valores básicos, concientizados desde la juventud se puede proyectar una formación sólida en el plano axiológico: pues la tolerancia, por ejemplo, está en tanto que hay individuos que toleran, que la hacen presente. Se toman por su esencialidad en lo práctico: porque en tanto que los valores son objetivos, adquieren manifestación en la vivencia, concientización y captación, desde estos valores básicos, concientizados desde la juventud se puede proyectar una formación sólida en el plano axiológico: pues la tolerancia, por ejemplo, está en tanto que hay individuos que toleran, que la hacen presente. El pleno desarrollo de una región determinada se genera, sino falla el sano juicio, del estudio y la conservación de una cultura como patrimonio, como base referencial, y de esa vía partir hacia el desarrollo, desde, el fomento de una escala de valores en cada individuo de la sociedad, desde cada uno de los mexicanos. México es un país con un cúmulo de potencialidades esperando a ser actualizadas. El cambio propuesto se encuentra en el cultivo y proyección de un estudio profundo en cuanto a los valores que generan modificaciones reales en los hombres y trasformaciones palpables y de progreso en la sociedad, pues si hay conciencia y desarrollo hay por razón natural, progreso. El cambio debe darse en conjunto, con respeto, solidaridad, y trabajo continuo, pero desde la reflexión concienzuda, desde la voluntad y la constancia, de “poco a poco se hace mucho”. Y así construir un equipo de cooperación y estudio, un dinamismo cultural y económico de flujo y retroalimentación que fomente el estudio tanto conceptual y experiencial de los valores.

El amor, madre, a la patria

No es el amor ridículo a la tierra,

Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;

Es el odio invencible a quien la oprime,

Es el rencor eterno a quien la ataca;—

Y tal amor despierta en nuestro pecho

El mundo de recuerdos que nos llama

A la vida otra vez, cuando la sangre

Herida brota con angustia el alma;—

La imagen del amor que nos consuela

Y las memorias plácidas que guarda…!

José Martí









ROBERTO FERNANDO TARRATZ RODRIGUEZ

























Παρασκευή 16 Σεπτεμβρίου 2011

LA EXPERIENCIA REFLEXIVA

Exploraciones acerca de una actitud filosófica ante la vida dentro del panorama contemporáneo



“La experiencia no consiste en el número de cosas

que se han visto, sino en el número

de cosas que se han reflexionado".

José María de Pereda.



Nadie puede construirse el puente sobre el cual hayas

de pasar el río de la vida; nadie, a no ser tú”.

Federico Nietzsche



Introducción.


Tomando como premisa la idea certera, difundida, lógica, ampliamente estructurada, pero poco aplicada, de que todo problema es una pregunta racionalmente fundamentada, se entiende en buena medida que el punto de enfoque con antelación asumido o direccionado por un sujeto determinado es medular para comprender de manera diversa y especifica la realidad, es decir, predisposición y reconsideración de las situaciones y de las circunstancias, lo que se traduce en un responder y en un reaccionar de modos específicos en momentos concretos. La historia, en éste caso entendida como conjunto de hechos seleccionados a modo narrativo, tanto personal, la vida de cada individuo, como globalmente, el consenso, muestra con claridad casi dos vías a seguir dentro las formas diversas de comprender y conducirse ante las problemáticas diversas que expone la realidad en cada tiempo y contexto, a saber, la racional y la intuitiva, el canto puro y su sistematización, una lógica espontánea y una formal, lo apolíneo y lo dionisiaco. La exploración personal es camino óptimo para dar solución al cúmulo determinado de cuestionamientos que se presentan de continuo a la mente. El hombre, cuenta con una voz que dice; que confiesa, que expresa, que enuncia sus conflictos y la necesidad de resolverlos, y de igual manera, si entendemos a la vida como un drama, o sea, como acción pura, el hombre, el ser humano, es entonces un ser hecho para la acción, porque parte importante de su esencia es el actuar, en tanto que el ser es, parte de su notas elementales están en el dar de sí. Tal punto se entiende dentro de una exploración que va encaminada a seguir las vías de una expresión reflexiva sobre la experiencia de vida, sobre la auto-afirmación de una conciencia conciente de sí que se manifiesta en el mundo, en la realidad, en lo fenoménico, en la contingencia, en el dinamismo. Se trata de un quehacer filosófico que traslada a lo práctico el pensamiento y la idea de carácter reflexivo, pues la filosofía es en esencia una actitud determinada, y, en efecto, una concepción unitaria del mundo y de la vida, un estado mental cimentado y direccionado a metas y objetivos proyectados premeditadamente. El punto básico es entonces entender la disposición de la mente hacia la compresión de la vida misma, y su sentido: un vínculo entre el pensamiento racional y la sensación: es por ello la experiencia reflexiva el resultado del vivir, pero la concientización de esa misma experiencia es motor de un cambio transformador en la vivencia de carácter racional, aquella que está presente en cada ser humano, en tanto que participa de la humanidad, y un cierto tipo de experiencia que parece prudente y menester ejercitar en la actualidad, por no decir ya de forma perenne. Es inevitable la experiencia reflexiva, pero ejercitarla es ya producto de la intencionalidad humana, la que se aplica desde lo individual. Ese apartado puede entenderse como la interiozación de los contenidos de la experiencia, es decir, la mirada introspectiva.



La inevitable experiencia de la reflexión

Los términos experiencia y reflexión nos remiten de forma casi directa a la filosofía, a las ciencias, pero su sentido más esencial y directo va encaminado inevitablemente a la vida misma, a la esfera de todo su fenómeno. Desde su raíz etimológica el sentido de la palabra reflexión descansa en el verse a uno mismo; del latín reflexio y por su lado la experiencia, experientia, conduce a resultados inevitables del vivir, es decir; el ensayo, el hacer, el dar de sí en la acción. Es evidente, que tales términos se encuentran en varias ciencias, y se han entendido de forma distinta en varias épocas, pero su aplicación concreta, evidentemente radica en la vida misma, y su contacto directo se encamina hacia la filosofía, o por lo menos se dirige hacia una actitud filosófica determinada, por la naturaleza misma de esta última. Así, desde su dirección práctica y objeto de estudio, en Occidente, la filosofía es madre del saber sistemático y de orden racional. Empero, su función primordial siempre ha sido, sino no falla el natural entendimiento, el de la aplicación práctica de principios o formas previamente cotejadas, tanto en los modos de reflexionar orientales como en las formas de pensamiento meramente occidentales, si es que acaso son, en esencia, distintas las antes mencionadas. Las herramientas de la filosofía son la clave para la modificación de las estructuras mentales que desembocan en cambios nítidos en la vida, o en hábitos buenos o malos dependiendo el carácter y el sentido de la acción. En primer término para hablar de experiencia, desde un punto de vista filosófico, es evidentemente remitirnos a la historia de la filosofía; las disquisiciones sobre la epistemología y hasta la metafísica. Pero si se habla de experiencia como tal, tenemos que esgrimir tal apartado entre lo conceptual y lo vivencial, en la definición del término y en la sensación y percepción de ello. O sea, distinguir entre el canto personal y la técnica vocal que encuadra la expresión, por decirlo de algún modo. Así se tiene entonces…Una voz que dice. La palabra, la expresión interna…La mirada introspectiva, es aquel otro elemento imprescindible que conduce al encuentro neto con la reflexión, y es muy diverso en cuanto a su sentido y posibilidad, y esencialmente es en esa particularísima experiencia donde se ubica la forma más personal de abordar la vida y de proporcionarse un mundo a través de un proceso significación. Así, plasmar el punto de la experiencia reflexiva en consonancia con la vivencia cotidiana, es la vieja historia de unir lo que de suyo siempre ha estado en coexistencia pacifica, pero por razones aparentemente insondables se escindió. Porque la experiencia, por su propia naturaleza siempre va dar por implicada una idea y realidad de aspecto personal y subjetivo, pero no como un término peyorativo o en todo caso limitado sino elemental dentro de las vías del conocimiento humano. Así, mirar, ver conscientemente, en tal sentido, la introspección neta, es piedra angular para la vivencia reflexiva intensa, sincera y una narración personal que busque al ser, no sólo siendo, sino que su objetivo radique en ir hacia el ser, lo que es como sustento y no otra cosa distinta a ello, es decir, la experiencia neta y no sólo el concepto, es una meta de la exploración propuesta. De tal manera que la filosofía puede entenderse como actitud hacia la vida, y esa es la expresión que más interesa en la presente narrativa del vivir. Entender, o por los menos plasmar las vías, tan diversas, de las herramientas básicas, que de forma innata ostenta el hombre para conocer el mundo y su propia experiencia de auto-conocimiento, y el carácter que a través de ese ejercicio le imprime al mundo, a la unidad, desde su visión particular. Cierto es que reflexionamos porque nos resulta inevitable, natural, es un hecho muy humano, pero es algo que se tiene que ejercitar concientemente…Una actitud filosófica, es a lo que nos lleva ese ejercitar cociente de la reflexión innata en el ser humano. Asumir una actitud ante la vida es una tarea en sí misma, en cuanto que se le entiende como actividad humana, racional, delimitada y encaminada dentro de un parámetro de sentido y forma, de intencionalidad: vía segura de significación y direccionamiento. El camino del obrar humano se rige en buena parte por factores de decisiones, y si la experiencia misma es elemento imprescindible del desarrollo humano, de la cognición y de las maneras de relacionarnos con el mundo, entonces tales puntos son los que encaminan la transformación de los cristales con los que vemos el mundo que nos proporcionamos y clave de acceso a la realidad en la que habitamos. De tal, se sigue que la voz se dice en el tiempo y el espacio. La voz que dice es al tiempo, en cadencia, y en espacios. Pues la expresión primero da y luego se entiende ante sí, y ante la vida de racionalidades puras y naturales. De tal forma que primero se dice y luego se comprende lo que se dice, o sea: lo natural se sistematiza, porque para apuntadas formulas no hay reparos, si antes se ha sentido y contenido para después de vibrar, calmo ya el pecho, el corazón su ritmo recupere, y con la voz y el cuerpo ya en otro tono no se exaspere la expresión, para así rematar con elocuencia los inevitables pensamientos reflexivos….Esa es la primera mirada al mundo de los hombres en la experiencia del vivir. Una mirada primera, espontánea, lata. Es por ello necesidad imperiosa la sinceridad…La necesidad de estar conciente en el espacio y el tiempo donde se habita. Afirmarse en el “Yo soy”, por ejemplo: sin nacionalidad definida, voz de la esencialidad, y aunque se ha nacido en lugar y ubicación concreta, prescindir de someter la identidad a la contingencia del mundo sensible. Así, siempre que se ha de ver lo que se hizo, esa puerta segura, el vistazo retrospectivo e introspectivo, en mancuerna con la experiencia reflexiva consciente, es ya, pues, segura senda de la vida, una muy segura que encauza las visiones de la voz interior, o por lo menos de las inquietudes inmediatas pero un poco más pensadas que los automatismos cotidianos. Se aprecia asiduamente que aquel que le que habla al mundo dice, unos más otros menos, pero, ¿qué preguntas tiene el hombre de hoy? Tomando a consideración, que es más efectivo el cuestionarse que la afirmación absoluta, ¿cuáles son las voces de su espíritu ansioso de reflexiones? Para el ejercicio reflexivo la pregunta es combustible, para la mirada introspectiva la serenidad continua es un resultado. Esas, algunas, son vías óptimas del desarrollo personal e interior. Y es que, solitario es el sendero de los buscadores, en efecto, pero más solitario, el de aquellos que no buscan dicen esas voces de antaño, de allende, y de la proximidad en el mundo, y también, tal carencia volitiva es vía de penumbra, y el sendero de aquellos que no miran su interior, o que no lanzan su voz que dice, lo que sea, pero algo dice, porque es una voz, humana y viva. Así es como cuentan que dijo una vez, el sabio perenne, que el cielo es clave y el interior humano respuesta, no sé si sea cierto, pero pensándolo con detenimiento resulta ser muy coherente, y elemento que funge a modo de espejo. La vinculación entre lo observado y el observador, el juego más antiguo que se vence y se condensa en cantos profundísimos y sinceros. Por eso se va con frecuencia recorriendo paisajes, con virajes, y en un instante de dicha retornar a la angustia, todo ello si no se tiene una real y efectiva concientización ante lo que se piensa, hace y se dice. Manera tripartita de expresar la vida sensible, racional y espiritual, es decir, humana.

De tal modo que cuando la palabra no alcanza por tantos idiomas hablados, la necesidad de entenderse se traslada al gesto, al movimiento tan diverso y asombroso. Aunque la primera expresión no sea la palabra, la cual no es innata, sino que la forma primigenia de dar al mundo es la presencia de uno mismo, el estar y obviamente el ser. Las líneas que recorren los trazos de la palabra y entonación precisa, de la danza y el movimiento encauzado son puente hacia la acción adecuada en el momento justo. Como la vida que es simplemente presente, neutra y con ella, los astros se dejan ver sin forma de clasificar su verdad, porque el sentido del cosmos se retoma cuando habita el pensamiento del haber, del tener, por ejemplo, la idea de un sol que brilla, y que con la luz y el fuego da calor, vida, y visión de las formas del mundo, y entendimiento en tanto que contribuye a dar substancialidad a los objetos, da conocimiento a los hombres, sino, ¿a quién?, como el mito de Prometeo. Esas mismas fuerzas de fuego continuo son las que arden cuando la nota hace que el ser afine y se movilice al son de la música, la que proviene desde el eco de la vida. Con los estímulos del mundo, el drama; la acción de la realidad, se construye la gran historia de los pequeñas relatos de los personajes del cosmos humano, de la tierra, del tiempo y el espacio en conjunto con el movimiento de las situaciones, y con ello el de los temas de las distintas emociones, la fluctuación humana. Con todo ello, ¡es una belleza el poder contemplar todas las poses del guerrero que se vence y al morir como el fénix, deja de ser para volver a ser sin haber dejado de ser lo que era! Pues jamás perdió su esencia, pero sí se trasformó; el juego del ser y sus accidentes, ese que desemboca en la noción de la unidad y lo múltiple. Esta es una voz que dice… Una que dice en el presente que a través de la mirada, del acto introspectivo, aquel que une el cuerpo a la voz interior se mira claramente cómo el orden da y la respuesta, así, ahora, se diferencia de la reacción. Lo seguro, dice el canto interno, es que, asumir una actitud determinada ante la vida, es ya una forma específica donde se encauza el síntoma y después la respuesta del vivir, y las miradas profundas, y direccionadas hacia la vida, las introspectiva, o sea, la experiencia reflexiva.



Roberto Fernando Tarratz Rodríguez





Τρίτη 30 Αυγούστου 2011

UN PROCESO ELEMENTAL



México y su desarrollo dentro del panorama contemporáneo



desde el fomento, reflexión y vivencia de una cultura



axiológica proyectada conscientemente









"...Quien ha visto la Esperanza, no la olvida.



La busca bajo todos los cielos y entre todos los hombres.



Y sueña que un día va a encontrarla de nuevo,



no sabe dónde, acaso entre los suyos.



En cada hombre late la posibilidad de ser o,



más exactamente, de volver a ser, otro hombre”.



Octavio Paz


















Introducción



Plantear los senderos que debe tomar un país es complejo, y si comprendemos ese fenómeno a primera instancia, resulta una aventura tal, que parece un tema tan extenso e imposible de resolver en unos cuantos apartados. Por esa razón hay que tratar de localizar los puntos clave que conduzcan a las esencias de la problemática que se ha tomado a consideración: la que se encamina en tratar de resolver el sentido de México como un país que pretende proyectarse en el mundo mediante un desarrollo mayor al que ha tenido hasta la fecha; un proceso de mejoramiento que engloba distintos sectores dentro de su estructura económica, social y esencialmente humana, pues desde los hombres se construyen la sociedades. El proceso de cambio depende tanto de la idealidad como de la realidad, de los hechos y de las vías a seguir. Hay entonces que trazar las metas, ya que los procesos de cambio a conciencia se generan con mayor precisión y durabilidad, permanencia. La identidad juega un papel fundamental en la transformación de México, la individual y colectiva, y ante todo el cambio de actitud y visión que los propios habitantes del país tienen de su día a día. Así, la significación del pasado, la concientización del presente y las metas a conseguir deben conjugarse para más que generar comparaciones con otros países, buscar la manera por la cual, mediante la transformación, llevar a un plano trascendente lo propio, o sea, que de manera natural se puedan producir procesos, ya que se buscan cambios graduales y estables, en coexistencia pacífica con cada una de las partes que comprende tal proceso. Es entonces un cambio genuino en el sector productivo, activo, de la sociedad, desde la comunidad toda. Lo que se requiere es entonces el fomento en una cultura de transformación que parta desde la educación de valores básicos y esenciales: la paz, la cooperación, la responsabilidad, el respeto, la libertad, la tolerancia, el amor y la honestidad . Partimos de la premisa de que sólo desde una base estable se pueden generar cambios reales, sólidos, lúcidos, viables en tiempo y espacio, en mejora constante, real.












I. El desarrollo entendido como trascendencia de la naturaleza






La optimización de un proceso de desarrollo se encuentra en la exploración; ensayo y error, en la experiencia y en la reflexión asidua. Hay dos formas de plantear la realidad y su problemática: la visión descriptiva y la prescriptiva, la que propone, y la que diagnostica. El desarrollo entendido como trascendencia de la naturaleza se comprende desde la razón de ser de las cosas, sus causas: de lo que está constituida una cosa, su forma, aquello que lo ha ocasionada, y su finalidad. En lo práctico, cuando un individuo descubre su potencial axiológico, lo proyecta en la realidad, y en la interacción comunitaria se dan los procesos de trasformación de estabilidad y mejoramiento, pues la base se encuentra cimentada por un ejercicio interior real, y si ello se da en conjunto podría gestarse una dinámica proyectiva tendiente a la durabilidad. Así, cuando la razón de ser de las cosas, y el reconocimiento de ellas, le han dado una estocada al entendimiento y se activa al unísono la voluntad, es ya una obligación, un menester, dar cabida a la actividad necesaria que motive y construya un espacio y las oportunidades idóneas para vincular, cimentar y proyectar propuestas y acciones expresivas y de participación. Eso partiendo desde lo netamente humano, lo individual, y por ende llegar a lo grupal.






1.1. Acerca de un desarrollo en latinoamericana desde el marco contemporáneo



La visión del carácter en Latinoamérica dentro de su desarrollo global, de su pensamiento, ha sido en buena medida comparativa, o sea, ha partido de definirse en la medida en que observa a las demás naciones del mundo y en referencia a ello se determina. En América del Norte, la tendencia navega más hacia el pragmatismo , pero ciertamente el latinoamericano tiene una caracterología particular, y en México como en cada país, existe obviamente una forma construida a consenso de responder ante las circunstancias, actitud hacia la vida, una filosofía de vida, de abordar las circunstancias del mundo. La identidad de un pueblo es en parte construcción histórica y ejercicio ontológico. También la otredad es un principio ineludible de identidad, eso y las circunstancias . Lo más natural, y en buena medida la reflexión reafirma ese dato espontáneo de que la diferencia cultural es accidental en el hombre, la identidad cultural es real, pero el estudio del hombre debe partir de su esencialidad, y así comprender el significado y sentido de las discrepancias entre los hombres del mundo. Con lo anterior se detecta la realidad de los derechos humanos y su aplicación dentro de la comunidad, así como del desarrollo igualmente humano…”Los defensores del desarrollo humano consideran que las instituciones deben tener como finalidad la obtención de resultados concretos para todos y cada uno de los miembros de la sociedad, un objetivo que se consigue mediante la persecución de fines comunes basados en valores sociales”. (Marchesi; Sotelo, p 171). De tal forma que el desarrollo en Latinoamérica debe partir no de una visión comparativa sino como trascendencia de lo natural, de su identidad, y de que los individuos de la región en cuestión se sepan y sientan facultados y capacitados con un vasto potencial en tanto, que son hombres o que participan de la humanidad toda.






1.2. México, Identidad, desarrollo y cambio



El sentido de saberse mexicano, de compartir una identidad, una cultura y de tener metas en común, lleva a comprender la identidad ya en un sentido general, la unión de la realidad humana puesta al servicio de una voz que condense un sentimiento unitario y claro en cuanto a su construcción. Pero el significado concreto de identidad parte del ser humano, de su naturaleza. La cultura, suma de bienes tangibles e intangibles, de metas especificas en común, y anhelos compartidos, versa acerca de intencionalidades del espíritu humano, de la inagotable voluntad prístina y creadora de situaciones, desde el gozo hasta el éxtasis intelectual neto. Así la configuración de una identidad cultural y de progreso, de desarrollo en América latina y especialmente en México se debe rastrear quizá, en programas que conjunten: la ciencia, el avance industrial y la educación en humanísticas prácticas como la ética . El énfasis sobre la importancia del desarrollo humano y la toma de conciencia de las herramientas básicas de un pensamiento de corte ético afianzado desde la juventud parece ser actualmente uno de los tantos factores imprescindibles para generar una visión estimativa adecuada sobre lo que significa ser humanos, latinoamericanos y mexicanos. Así desde esa reflexión básica entablar relaciones de concordia y filialidad. Y es que la identidad nacional es carácter, ideología, sentimiento, afinidad con algo, llámesele sujeto u objeto, comunidad toda.






1.2.1. La identidad como valoración de una realidad compartida y fines en común



La identidad dentro del fenómeno humano se da en varios niveles, desde el profundo o esencial, hasta la esfera del dinamismo o la contingencia. Así partiendo desde el auto-descubrimiento y el estudio de lo que hace a los hombres ser lo que son, es decir, de su esencialidad, se encamina ya la configuración de su realidad como seres partícipes de una sociedad con un conjunto de formas de convivencia en común. De tal manera que para entender la identidad cultural de una nación deben si no falla el sano juicio de comprenderse qué es lo que hace iguales a los hombres, para que de esa manera la experiencia de los valores, que se dan el la interacción con el otro, en la práctica o en la auto-afirmación como individuos, se encuentre cargada de una reflexión sincera, seria y ante todo trabajada. Porque la identidad de los pueblos nace desde los anhelos y la aspiraciones de los individuos, entre más se conozcan a sí mismos los hombres de una nación, más sólida o estudiada será , tal identidad, el conjunto de particularidades.






1.2.2. El desarrollo individual y colectivo dentro de una entidad cultural



El desarrollo se puede entender, hablando de un país a grandes rasgos de dos maneras: con referencia a sí mismo en el tiempo y el espacio, o en referencia con otros países y con las mismas nociones marcadas con antelación. “También la evolución de la sociedad se ha hecho auto-consciente. Un país subdesarrollado tiene que decidirse sobre la clase de sociedad en la quiere convertirse” (Robinson, p 127). Desarrollar algo implica el despliegue de sus propias facultades, la actualización de sus potencias, pero sobre todo el conocimiento de sus capacidades . ¿Cuáles son las capacidades de un país como México? Con seguridad son muchas, y esas capacidades emprenden su andar desde los que construyen al país, desde los mexicanos. Entre más capacitados estén los mexicanos, más capaz será el país . El todo es la suma de sus partes. Para que México se desarrolle como país con referencia a su pasado y en la actualidad y en comparación consigo mismo y con otros países tal vez se requiere de un cambio de actitud hacia la vida de sus individuos, de los mexicanos, ver la realidad con otras lentes, porque es cierto que las cosas son algo determinado bajo un aspecto y en un sentido, pero también hay que tomar en cuenta que “no son las cosas las que nos afectan sino el sentido que les otorgamos”. Y es que “Lo “bueno para el hombre” no es algo dado inmediatamente a la percepción humana, sino algo que debe ser descubierto por el individuo en una exploración cooperativa con sus semejantes en el seno de unas instituciones sociales justas” (Marchesi; Sotelo, p 171). Sucede que cuando un individuo descubre su potencial axiológico, lo proyecta en la realidad, y en la interacción comunitaria se dan los procesos de trasformación de estabilidad y mejoramiento, pues la base se encuentra cimentada por un ejercicio interior real, y si ello se da en conjunto podría gestarse una dinámica proyectiva tendiente a la durabilidad.






1.2.3. El cambio como perfeccionamiento individual y nacional



El cambio puede abordarse desde diversas ópticas, pero si partimos desde el estudio del ser, de un cierto tipo de ser mexicano, tal proceso empieza en el estudio de nosotros mismos. Partir del lo esencial de ser humano en tanto ser humano; sus facultades y potencialidades, de ese punto partir hacia lo accidental y circunstancial. Por otro lado hay un cierto tipo de identidad, una grupal, es el sentimiento filial que une a una comunidad, a una nación. Lo esencial y lo fenoménico, lo particular y lo general, lo teórico y lo práctico no son cosas incididas por naturaleza sino por distracción humana. Es un interés que crea el desinterés, es decir, una atención que centraliza y olvida todo aquello que no coincide con la vía seleccionada, en todo caso no se tendría que olvidar sino; fluir y compaginar, trasformar, buscar la unidad siempre existente en las cosas. El desarrollo de las cosas del mundo en conjunto con el desarrollo humano. Participar en la construcción de cursos que muestren el potencial humano, y el potencial de México como país que se puede proyectar a nivel mundial, partiendo desde la realización de sus potencialidades, es decir, desde la educación axiológica vivencial de sus habitantes y desde la utilización de sus recursos creando dinámicas de interacción a favor de un desarrollo económico que parte de políticas culturales de fomento ético, que hagan a los individuos gestar la industria nacional desde la trascendencia de lo propio. La producción de un panorama de desarrollo nacional, nace al parecer de la concientización, y de una historiografía personal, una retrospectiva, una mirada al interior, o concientización y un proceder que vislumbre y notifique caminos y modos de engendrar los senderos individuales hacia metas especificas para un entender cultural, social y hacia las formas del proceder político. La cultura se proyecta como suma de individualidades. La configuración de la identidad de un pueblo o cultura es parte de un entender individual, de un proceso histórico, de un factor ontológico, de una concientización de tales puntos y de la accidentalidad del mundo empírico, de la noción de un cierto tipo de “aquí y ahora”.









II. El desarrollo en México a partir de un programa cultural de fomento axiológico en sus habitantes: el hombre, educación, cultura, sociedad y economía.









2.1. El individuo y la concientización de sus propiedades y facultades



Los hombres son libres por naturaleza, una libertad que engloba distintas áreas, pero se requiere de la observación, la reflexión profunda y el análisis sincero para llegar a una conclusión tan elemental y esencial. Para descubrir las leyes de la naturaleza se requiere de estudio, de auto-determinación y de auto-gestión . De esa forma, en tanto que el hombre es ser de sociedad, de ella se nutre y a ella vuelve, la interacción, y retroalimentación necesaria y natural, se requiere, pues de conciencia personal y mucha visión para interactuar con las cosas del mundo. En referencia a esa transformación en el hombre comenta: (González, 2001) hay que “luchar sin descanso por cambiar el mundo, pero no con un cambio puramente superficial de sistemas económicos, sociales o políticos, sino con una trasformación interna de las razones y motivaciones del hombre”. Es por ello importante que los hombres conozcan sus propias capacidades para así generar concientemente un funcionamiento óptimo dentro de la realidad de un desarrollo humano en sociedad, y desde tal punto proyectarse en la construcción de un panorama social distinto, idóneo a nivel comunitario y nacional. “El crecimiento promueve el desarrollo humano a medida que la base de recursos se amplía, en tanto que un mayor desarrollo humano genera más crecimiento a medida que una población más sana y educada contribuye a mejorar el desempeño económico” (Ranis; Stewart, 2002). La concientización de los que nos corresponde como seres humanos es básica para la actualización del extenso potencial humano. Se trata de la captación y el discernimiento de lo propio del hombre y sus valores. Desde el plano axiológico se proyecta una fuerza de ejecución que desarrolla el valor. En cierto modo es una búsqueda del deber-ser del hombre, e implica la toma de conciencia de la diferencias accidentales que hay entre los hombres pero también de aquello que los hace iguales, la esencia humana. La esencialidad en el hombre es la base de una cierta universalidad, no meramente nominal sino ontológica. Con este entender la re-valoración de lo humano, y de lo mexicano, toma otro sentido.






2.2. La Sociedad, el Estado, la iniciativa privada y los individuos en convivencia democrática comunitaria.



Dentro del plano cultural el hombre se torna conciente de que mediante la intencionalidad más innata del espíritu humano modifica las cosas del mundo, da de su ser, le aplica aliento al mundo sensible, a los fenómenos de la cotidianidad, es la razón más evidente de un quehacer racional de índole creativo y de participación. Queda de los jóvenes mayormente, que con formas frescas, ingenuas, pero en ocasiones libres de prejuicios, interactuar y proyectar caminos para la construcción o configuración de un proyecto unitario de construcción, de identidad, una gestación de modos y formas de interacción y realización cultural. Con ese planteamiento se entiende una sociedad democrática, donde la participación sea la base de la estabilidad comunitaria y la generación de la actividad democrática. La realización de programas entre una mancuerna que comprenda al sector privado y a la federación. Al estado le compete el fomento del desarrollo humano y también brindar la libertad justa para que se genere la dinámica óptima por parte del sector que engloba a la iniciativa privada. Fomentado el estudio de una cultura rica en valores se brinda por la naturaleza misma del encuentro con estos bienes, una formación en la esfera ética, en nuestra escala de valores, en la formación como ser humanos y en las relaciones con los demás seres de la sociedad humana. Cada identidad cultural, es una afirmación de sí misma. Un comunicarse con el otro, un sistema de significación y representación ante las cosas del mundo tangible, al igual que dentro de la esfera intangible, tan fundamental en la compresión de la cultura, pues toda ella depende de la intencionalidad y de las facultades espirituales del hombre, entendidas como aquello que proviene de su intelecto, para generar así una cierta modificación en la cosas materiales del mundo, el cambio parte desde la cooperación en función de finalidades especificas. La cultura, es también principio de identidad. Y parece que sólo se puede llegar a un desarrollo pleno partiendo de lo que somos por naturaleza, no imitando modelos que nos son ajenos . Desde el presente punto de vista la propuesta es la generación de la cultura del valor, del auto-conocimiento. Modelos educativos que desarrollen al hombre para avanzar en sociedad y crear formas que impulsen los demás sectores de la realidad social. Una educación en valores, se traduce en un conocimiento de lo que es el hombre, de su naturaleza, y realidad, para llevar sus acciones hacia la virtud, hacia un proceder acorde a su deber-ser. Desde los jóvenes se debe impulsar el cambio, pues, siendo actores partícipes de la educación presente, desde esa realidad, somos la generación del verdadero cambio por un país de primer orden. “Para ello el Estado democrático debe tener siempre presentes los cuatro grandes principios de la política social en beneficio del pueblo: el de pluralidad, el de la solidaridad, el de subsidiariedad y el de desarrollo” (González, 2001). Si tomamos en cuenta la noción de que el hombre no es perfecto sino perfectible y que actualiza sus facultades en tanto que se conoce y fomenta su andar conforme a su naturaleza, entonces la aplicación de valores indispensables es desde la experiencia personal, de su concientización, de la ejecución de virtudes desde el habito bueno, la acción en equilibrio justo y por ende de la acción constante encaminada hacia metas fijas y concientes, lúcidas. Así la experiencia axiológica, es fundamental para que el individuo genere la actitud básica en el establecimiento de relaciones con edificios sólidos dentro de la convivencia a nivel humano. Para cambiar se necesita disposición. Es cierto que el mundo fenoménico es contingente, contrario a lo esencial que hay en el hombre. Lo accidental en el hombre por su misma naturaleza cambia, pero es muy diferente un cambio a conciencia que uno repentino o desapercibido, y más cuando tiene que ver directamente con la realidad próxima o con el sujeto en cuestión. Un cambio voluntario, prudente, virtuoso que nazca desde el hábito bueno, desde una esfera ética trabajada siempre será más duradero y eficaz, que lo pragmático, y que lo funcional pero sin sustento real.









III. Dinamismo, sociedad y estrategia: la práctica expresada en posibles actividades y propuestas efectivas.






3.1. Diseño de un programa de transformación en el país: la cultura del cambio desde lo axiológico y el fomento por el desarrollo humano.



El plano contemporáneo ofrece sin número de posibilidades y caminos a elegir, dentro de la dinámica de desarrollo mundial. Lo cierto es que la premisa es la educación como ya se ha comentado, el fomento a una creación de una cultura humanística aunada un certero desarrollo político, económico y social y la producción de políticas públicas centradas en bases viables, objetivas y pensadas en el crecimiento individual para que desde ese punto se geste fuertemente el pilar de un país con un desarrollo económico sólido y durable. No es una carrera donde gane el que llega más rápido sino el que resiste más, y México ha resistido. Se requiere de ese impulso, de ese crecimiento, uno que nazca desde actos virtuosos en el individuo, para generar un plan de desarrollo en todos los ámbitos de la vida en sociedad . “Es decir, ya no es tan importante el enfrentamiento entre el mercado y el estado (no es necesario en absoluto), sino diseñar un nuevo camino donde lo prioritario sea el hombre” (Marchesi; Sotelo, p 114). En ese sentido hay que considerar que el trabajo dignifica al ser humano, pone en actualización sus potencias, sus capacidades innatas. Los derechos del hombre deben ser respetados y sus obligaciones deben de cumplirse. Así la dinámica crea una bilateralidad, hombre-sociedad, proyectada hacia un campo de convivencia multilateral entre el individuo y el flujo social, la otredad. La permanecía del orden y el cambio, surgen de un funcionamiento social a conciencia en coexistencia pacifica con el deber-ser del individuo, de su finalidad como ser humano, racional y de la sociedad, a la vez del estado como hegemonía y vigilante de la fuerzas de orden público y del político en consonancia equilibrada con el sector privado.






Etzioni, sociólogo americano, es un comunitarista que presenta la “tercera vía” como medio para llegar a una buena sociedad. Esta buena sociedad se consigue cuando se logra equilibrar autonomía y orden, se comparten valores comunes y se consigue la cooperación entre los tres sectores principales: comunidad, mercado y estado (Marchesi; Sotelo, p 187).






El dinamismo entendido a nivel humano y social implica varias cosas, primordialmente: procesos y relaciones. Esencialmente se caracterizan esos procesos por la propia noción que se tiene de ellos. Para (Marchesi; Sotelo, p 188) Etzioni propone que “solo las virtudes sociales, consideradas en su dimensión social y no individual, permiten el florecimiento de una buena sociedad. Las dos virtudes principales son la autonomía y la responsabilidad”. El mejoramiento social, en cuanto a dinámica es posible en tanto que lo social es una realidad, el mejoramiento, una realidad de direccionamiento y la estrategia, la aplicación de las facultes humanas encauzadas a un sentido determinado. Así, desde las posturas qua buscan comprender el fenómeno del retraso en Latinoamérica y concretamente en México se puede observar la gama de explicaciones y posibles soluciones para abobar el mejoramiento de las condiciones y la calidad de vida en el país. Desde la idea de que la cultura, una cultura de actitud especifica ocasiona los cambios a nivel económico , y no por el contrario, se entiende que el factor necesario e inevitable de la globalización ocasiona que los países funcionen a través de engranajes complejos . Lo cierto es que existen soluciones, y estas deben provenir esencialmente de tres áreas de la vida democrática: del estado, del sector empresarial, y de la sociedad en general, del ciudadano propositivo. Tal modelo tripartita engloba una realidad concreta en México, es tangible. La industria y la tecnología debe alcanzar nivel superiores pero siempre encaminados por una cultura de profesionalismo, es decir, un sentido anticipado, un proceder ético . Las instituciones educativas ciertamente deben entenderse como centros culturales, formadores de maneras de pensamiento y de acción. Debe existir la participación ciudadana en la toma de decisiones a nivel gubernamental. La pluralidad de un estado democrático, y la búsqueda de un proceder social equitativo están y debe estar apoyado en lo teórico, pero sus verdaderos resultados se dan en la experiencia, en la vivencia . Por eso la iniciativa está en la creación y el fomento de programas formativos, políticas educativas y culturales, y en la exploración de una interacción y equilibrio entre la justa intervención del estado y del sector empresarial en el país. La iniciativa privada y la inversión son imprescindibles pero tiene que haber una reflexión profunda sobre el manejo del país. Asimismo el desarrollo debe buscar el sostenimiento y el cuidado del ambiente , del entorno, pues los recursos tanto renovables como no-renovables son factor primordial para el impulso de la economía en cualquier país. Se debe entones trazar la creación de un conjunto de programas, políticas públicas de algunos órdenes primordialmente: buscar una alternancia entre la creación de un modelo económico de desarrollo gradual, con la noción de políticas públicas que busque una educación centrada en el fomento de individuos cultivados ricos en valores, y virtudes, y a la par de un sistema enfocado en dinámicas de economía de interacción con otros países a la vez de la obtención de recursos del propio país, y conjunción precisa entre los sector empresarial, el estado y la sociedad, una sociedad participativa que reúna un orden democrático y de intervención social efectiva. Promoción estatal y participación de la iniciativa privada en conjunto con el interés de la participación ciudadana activa, conciente y solidaria. Asimismo para crear un posicionamiento y pensar en una programación hacia la proyección mundial hay que visualizar que en esencia es cuestión de actitud . Quizá la respuesta a la pregunta sobre por qué México todavía no alcanza un desarrollo industrial óptimo con respecto a otros países del orbe, se encuentra en la caracterología del mexicano, en su actitud y disposición ante la vida. Los modelos educativos deben ir orientados a generar un impulso de cooperación productiva de posición y mantenimiento industrial que nos eleve por encima de las propias pautas con respecto al pasado. Generar una industria, y una dinámica con políticas públicas concretas, enfocas a la educación y a centrar la atención y el trabajo en los recursos más propios y eficaces del país, depende también en gran medida de la generación de espacios para el debate y la reflexión sobre estos temas, dialogar y actuar para dar vida a los ideales de un cierto proceso social, porque desde que se entiende que el hombre se descubre a sí mismo y al mundo, se presupone una dinámica de procesos y de progreso con referencia a uno mismo y a los movimientos de la realidad y por ende de la sociedad, a la reciprocidad natural de la vida humana.









A modo de conclusión






Se pueden predecir mediante leyes las tendencias, y los comportamientos de orden social e individual, esa es una forma de encauzar el movimiento del país, pero el fomento hacia el contentamiento y desarrollo individual, es la base de la transformación social. Una entidad cultural, es la suma de voluntades proyectadas en expresiones conjuntas. Se requiere que cada sujeto social traslade a su conciencia, lleve a la vivencia y proyecte una escala rica en valores y que por ende ostente un claro auto-conocimiento, para así crear una cultura de la cooperación y solidaridad en pos de un desarrollo que busque impulsar al país como una entidad cultural que desde su esencia se mire en el mundo contemporáneo como plena, sana, vital, productiva, funcional y siempre en desarrollo continuo . Por esa razón lo importante bajo ese aspecto es la dedicación de una educación conciente desde temprana edad, un fomento a los valores, al cultivo de estos, y de la atención por el desarrollo y de antemano captación de esa esfera axiológica de configuración humana, pero primordialmente de su concientización, y particularmente desde la juventud. Con esas bases llevar a nuestro México, desde lo que le es propio hacia la trascendencia.






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Roberto Fernando Tarratz Rodríguez















































































































































































































































































































































































































































Τετάρτη 15 Ιουνίου 2011

EN REFERENCIA A LAS DISTANCIAS DEL HOMBRE

El tema de las distancias en el ser humano pueden entenderse desde distintos aspectos, y dos de tales parámetros se comprenden en esencia desde la perspectiva personal y social, es decir, desde lo individual y lo colectivo. Así desde la unidad y la otredad que conforman la esfera de la vida humana, se genera la inevitable dinámica de la comunicación, interacción y expresividad del ser racional y sensible, cargado de capacidad volitiva y de reflexión profunda por naturaleza. El hombre en tanto que es perfectible, va por el camino de la experiencia percibiendo tales distancias y generando desde su psique, configurando su propio sentido de significación y de referencia con respecto a sí mismo y al mundo. De tal modo que una de la formas de expresión humana que navega por el espacio, es el sonido, y en el caso que nos atañe, se entiende tal punto desde la voz, la voz humana, como una manera de emitir un forma expresiva a través de una distancia con respecto al propio cuerpo. La relación entre la voz y la distancia, la proyección misma, crea, pues la nítida o clara forma de interacción entre el pensamiento y la emisión de la voz, la gama de su manifestación. Las maneras de interacción comunicativa se muestran en sendos aspectos como: la forma intima, personal, social y pública.
La cultura tanto material como espiritual, en cuanto a bienes culturales netos genera diversos canales de comunicación creando así otras tantas distancias. Las distancias son pues naturales y contingentes en la vida humana. De esta manera se ve que la mente, ya en el campo de la psicología influye en el uso de la voz al ser emitida ante el oyente. Pues el fenómeno de la voz, es un factor psico-fisiológico-complejo, relacionado con la sensación, el sentimiento y la consciencia. Así, el uso de la voz en el plano artístico, comprende tanto un reconocimiento de lo natural como el estudio de una técnica o método especifico para su desarrollo y mejoramiento. El hombre como ser esencial y corpóreo, se configura con fronteras que empiezan en un sentido de perspectivas; donde acaba la epidermis, es pues cuestión epistemológica, de percepción y naturaleza. De tal modo que el desarrollo de la voz, entonces implica la adquisición de un método, ligado a la educación holística del hombre.


Roberto Tarratz

LA PARÁBOLA DE LESSING





LA PARÁBOLA DE LESSING
Acerca del poema dramático Natán el sabio de Gotthold Epharaim Lessing







Lessing aborda esencialmente en su poema dramático Natán el sabio la cuestión de la interpretación religiosa. El acto de fe en la acción y en la posibilidad que implican el vivir, es decir, la esperanza entre la desesperación y la elección en la vida misma, en el drama: en la acción pura. La verdad del drama, dentro del drama de sus personajes, o sea, en su sentido ya no tanto litúrgico, ya no digamos tampoco religioso, será más a precisión racional y espiritual, la motivación base para la construcción de su poema dramático, desde la expresión de la acción, y la vida: ese hilo conductor, o eje rector que significa el hombre ante sí mismo, que se mira y es mirado, que se piensa y es pensado, el reflejo desde la pasividad a la acción, desde la razón, hacia la fe; tesis, antitesis y síntesis de las anteriores. Ya que siendo de culturas distintas, de creencias diversas, cada uno de los personajes de la historia se da cuenta de que los une un lazo primordial. Es el hilo de Ariadna ante lo caótico que representan en ocasiones los datos de la experiencia sensible, en el vaivén de la vida. Crear y creer, premisas permeadas de filosofía y teología en la obra de Lessing, de arte y de ciencia porque la ciencia tiene fe, y la religión, o ya la espiritualidad es una investigación neta de uno mismo ante las circunstancias de la experiencia del vivir, ante la posibilidad de ser en el mundo y en el flujo del tiempo. También entra en cierto aspecto dentro de la parábola que esboza el literato alemán, en tal texto, aquella visión Kantiana de lo ético, el deber-ser como la aspiración más elevada que habita en el hombre, aquel imperativo categórico, un conjunto de razonamientos aunados a lo ideal. De tal forma que con la ejemplificación de tres religiones monoteístas que comparten una esencialidad Lessing busca la universalidad del canto religioso. Así, el arte del drama, se entiende como la parábola de la vida, el acto de la fe, del vínculo entre el hombre y trasformación elemental y sus decisiones, es decir, el desarrollo de la naturaleza, la interpretación del mundo, y el proceso elemental de la vida, el desarrollo humano, la conciencia de ser.
Lo anterior es en algún sentido imprescidindible en el ser humano, en tanto que racional y perfectible se cuestiona continuamente su propia existencia. Dios y el hombre, resultan, pues, tópicos comunes, sí, pero no por eso carentes de importancia, y menos en la actualidad. La pluralidad en la elección religiosa manifiesta desde la cultura es muestra de la riqueza del espíritu humano. Así, la diversificación religiosa muestra como la capacidad volitiva y el arbitrio humano, son parte medular para ejemplificar como la parábola que muestra Lessing en su poema dramático dibuja la realidad y la posibilidad, desde la interpretación del mundo y de lo que se encuentra en el orden espiritual, desde lo propiamente humano. Tal parábola que utiliza en su texto Lessing menciona: que de un antiguo anillo que pasó de generación en generación, luego llegó a un hombre que tenía tres hijos, y él quería que el anillo pasara a los tres, así que realizó tres copias idénticas y las repartió a cada uno de los hijos respectivamente. Sin saber cuál era la original. Las tres provenían de la misma fuente. En ese sentido, el carácter religiosos del drama, es expreso en el sentido de la compresión de lo que hace que los hombres sean iguales de forma inevitable: la esencia humana. Y de representar los valores propios según el panorama axiológico impuesto por el propio individuo. De igual modo la parábola que Lessing muestra en Natán el sabio enmarca la esencialidad de la religión sin noción privativa, por lo menos eso muestra el poeta alemán en su célebre texto. La religión que en su acepción etimológica significa religa-re, relegación con lo divino, es entonces parte habitual de la vida humana, pero también una noción continuamente resignificada. Pero también para el poeta alemán lo divino esta aunado a un proceso de reconocimiento individual, o sea, a un mejoramiento mediante la esperanza y la razón, en algún sentido es también el llamado, el vislumbrar incesante; la filosofía de la interiorización y de la proyección de esa interiorización de los contenidos de la mente y del espíritu.




Roberto Tarratz